Por la rendija de la espera se colará esta tarde una de esas miradas bondadosas que al cruzarte con ella provocarán que tus nervios se calmen y que percibas un torrente de misericordia por tus venas difícil de olvidar.
Será justo en ese momento en el que nuestro Alfa y Omega se incline ante sus semejantes para lavarle los pies a un Simón Pedro repleto de pecados, de dudas y de culpas que -más de dos mil años después-, aún sigue sin entender este acto de amor.
De amor, de humildad y de servicio, verdadera enseñanza de este pasaje evangélico que al llegar a la Capilla de San Juan de Letrán arrodillará su fe para ver cumplida su estación de penitencia y regresará sonriendo a su cobijo de la Por-Vera con los primeros goterones de cera sobre sus manos.
Jueves de Pasión en Jerez, la pasión del sur comienza a despertarse de su letargo…



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