Hace un par de semanas visité la Ermita de Guía para ver a la Virgen del Perpetuo Socorro que se encontraba de veneración, o de besamanos, yo ya me lío con estas cosas, y estando allí, mi niño me preguntó, a su manera, por las dos personas que estaban al lado del Señor.
Yo, como buen padre y buen maestro escuela, le expliqué que uno era el ladrón bueno,
al que le decíamos Dimas…
y que el otro era el ladrón malo,
al que le llamamos Gestas…
y que Jesús,
pase lo que pase,
siempre nos perdona…
Él se quedó unos segundos cavilando en silencio, y mirando y observando las pupas que el Señor tenía, y me dijo…
– ¿si papa?
Y yo le dije:
– claro mi vida, Jesús siempre nos perdona…
A lo que él me volvió a preguntar…
– ¿y eso por qué papá?
Y yo, sin saber cómo salir de ese momento, le dije que Jesús nos perdona porque nos quiere, porque es bueno, porque perdonar un gesto de valientes…
Después de eso me preguntó por Spiderman, y por el Capitán América, y ya se le olvidó…
Pero a mí no se me ha olvidado…
Y al hilo de estaba pequeña historia he escrito estas palabras acerca del perdón de Dios. y que algún día me gustaría contársela a mi hijo…
Gestas le confiesa a Dimas
al llegar la madrugada
que se siente arrepentido
de no acoger la llamada
que el Maestro le dijera
al ofrecerle sus llagas
y que fuera de su mano
al Reino de la Palabra;
y que se siente vacío
no puede girar su cara
ni mirarle al costado
ni contarle qué le pasa
cuando la luna se abomba
en mitad de la alborada
y a solas quedan los dos
mirando ambos a la nada
y la nada se convierte
en un pozo de alambradas.
Pero Jesús es paciente
juega con esa ventaja
no conoce de las prisas
que a los humanos desgastan
y cuando cierran la puerta
descuelga sus esperanzas
de que el ladrón olvidado
libere tras su Mirada
el porqué de sus razones
cada una de sus faltas
y que sienta su Perdón
desabrochar su coraza.
Gestas le pregunta a Dimas
cómo puede enumerarlas
si su sangre se vertió
entre inocentes sin casa
y el veneno le supura
por las rendijas de su alma.
Entonces Dimas sonríe
entreabriendo su garganta
y le cuenta que el Señor
al que rezan las mañanas…
perdona setenta veces
va deshojando venganzas
y limpia los corazones
tatúa nuevas pisadas
pues su Amor es infinito
y su Perdón te desarma…
en la sombra de los pulsos
sin que nadie se deshaga.
El Perdón de Jesucristo
se enarbola sin espadas
sin aplausos ni lecciones
te atrapa sin pedir nada
pues un Padre siempre está
calmando a las aguas bravas
y suspirando caricias
cuando la vida se acaba.
El Perdón de Jesucristo
es una leve fragancia
que se protege en tarritos
de canela color malva
valiendo su peso en oro
con tan sólo desearla
impregnándose en tus manos
la más dulce de las calmas.
El Perdón de Jesucristo
es un cadalso de plata
una guirnalda de flores
un renacer de las llamas
un abrazo sempiterno
un amanecer de estampa
el desvelo de las noches
la cuaresma de las canas
una maroma de vientos
y la certeza más clara
de ser de cal y de barro
la imagen y semejanza
de un Dios que lo da todo
de un Dios que siempre aguarda
a que sanemos heridas
que se curan sin palabras
pues solo necesitamos
su Mirada encuaresmada
y el sosiego de sus ojos
que nos gritan que nos AMA.



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