Y cuando no supieron que decirse, y las lágrimas galopaban por las mejillas y los suspiros lo inundaban todo,… se buscaron en la distancia y se dieron un abrazo.
Pero no uno de esos abrazos que la gente se da por compromiso o por quedar bien con la otra persona, no; fue un abrazo con mayúsculas.
Un abrazo de esos donde uno siente fluir la sangre del otro, donde el tiempo se acomoda en los espacios, donde nada importa más que el roce de la piel y el latido de los silencios.
Un abrazo de esos que te estrujan los huesos y te sientes protegida de las llamas de las impotencias.
Un abrazo de alguien que confía en ti y de alguien en quien confías por encima de todas las cosas habidas y por haber.
Mira que me han regalado abrazos a lo largo de mi vida,.. pero jamás un abrazo venía envuelto en unos abrazos que al olerlos olían a un color verde,.. verde esperanza.
Pero recuerda: la próxima vez no tardes tanto en darme otro abrazo así.
Facebook, 20. julio. 2016
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