El gol de los momentos decisivos
Mikel Oyarzabal llega al Mundial de 2026 consagrado como uno de los grandes capitanes sin brazalete y referentes espirituales de la selección.
Con más de 40 partidos internacionales, el atacante y emblema de la Real Sociedad es un futbolista capital para el grupo, recordado por todos por ser el héroe que certificó la última Eurocopa con su gol en la final.
Su estilo de juego destaca por una inteligencia táctica superior y un sentido del espacio idóneo.
No es el extremo más veloz ni el delantero más corpulento, pero lo compensa con desmarques quirúrgicos, una tremenda capacidad para aguantar el balón de espaldas y una efectividad letal en el área.
Además, su compromiso defensivo y su presión tras pérdida son innegociables.
La influencia de Oyarzabal radica en su fiabilidad y su carácter competitivo.
Su importancia para la Roja es máxima debido a su polivalencia, ya que puede rendir al más alto nivel como extremo izquierdo, segundo delantero o «falso nueve», aportando siempre jerarquía, trabajo sucio y ese instinto para aparecer cuando las papas queman.




Deja un comentario