El juego de espaldas
Borja Iglesias afronta la preparación para el Mundial de 2026 aportando ese perfil de delantero centro clásico que siempre ofrece soluciones alternativas en la pizarra de la Roja.
Con su característico carisma y una trayectoria de absoluta madurez, el ariete gallego sigue siendo un recurso de plenas garantías para el ataque nacional.
Su estilo de juego destaca por un magnífico dominio del juego de espaldas y una gran corpulencia física para fijar a los centrales rivales.
El «Panda» es un rematador de área de los de toda la vida, intuitivo en el desmarque corto, asociativo para descargar balones a la segunda línea y poseedor de un notable juego aéreo y efectividad desde el punto de penalti.
La influencia de Borja Iglesias radica en su capacidad para cambiar el guion de los partidos.
Su importancia para el seleccionador ofrece una variante táctica muy cotizada: un desatascador ideal para los minutos finales ante defensas cerradas, aportando oxígeno al equipo, fijación en el área y un oficio competitivo impecable.




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