– países bajos … suecia –


5 – 1
20 de junio de 2026
Estadio Houston


Cae la primera ola de calor sobre mi Jerez de la Frontera; mi coche está aun en el taller esperando a que me arreglen el aire acondicionado; y la cabeza me va a estallar después de poner las notas a mis alumnos de Primaria.

Dicho esto, el partido entre Países Bajos y Suecia acaba de regalar un buen partido de la Oranje para que Ronald Koeman saque pecho ante la prensa de su país.

El resultado es incontestable: un 5-1 que deja claro que los neerlandeses han venido a este Mundial a divertirse y, de paso, a asustar al resto del planeta.

El partido pintaba bonito, sonando a duelo cerrado de los que te congelan las ideas. Y el colorido de las gradas fue una pasada.

De hecho, los suecos salieron con ese orden táctico que parece un mueble de Ikea, bien encajado y difícil de mover. Pero cuando la maquinaria naranja se puso a tocar en tres cuartos de cancha, a Suecia se le perdieron las instrucciones de montaje.


Lo de la segunda mitad fue un auténtico festival del gol.

Entradas por banda, pases al espacio que parecían poesía, paredes a alta velocidad y una efectividad que rozó la insolencia.

Daba igual que los suecos pusieran una torre humana en el área; cada contra de Países Bajos ha sido un puñal.

Ver correr a estos chavales con esa alegría, asociándose al primer toque como si estuvieran en el patio del colegio pero con la voracidad de un tiburón, es una bendición para los que amamos este deporte.

Suecia se va para el hotel con un dolor de cabeza tremendo y la lona puesta. Países Bajos, por su parte, nos manda a afrontar la noche con una sonrisa y la sensación de que este Mundial se va a poner muy, pero que muy divertido.

¿Ustedes cómo lo vieron? ¿Hay candidato serio o Suecia defendió como un equipo de solteros contra casados?

Os leo abajo. ¡Un abrazo de gol!