Pasaste por mi vera sin mirarme
envolviendo con Luz a mi negrura
y el silencio perdió la compostura
al ver a Tu zancada cobijarme.
Te vi llegar, y al vernos acordarme
de ese trozo de papel, de esa costura
que mi Fe desenreda con dulzura
cuando niego Tu voz al desarmarme.
Tenemos una cita descarnada
en la que el corazón rompa a llorar
sin que los labios alcen su mirada.
Revelaré, sin miedo y sin dudar
pisadas con sabor a madrugada
desnudando recuerdos sin hablar.
Alberto Espinosa García.
7 de enero de 2019
